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ENTREVISTA A MIGUEL MANZANO EN "LA OPINIÓN DE ZAMORA" EL 22 DE ABRIL DE 2006
JESÚS HERNÁNDEZ

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Miguel Manzano (1934) es, para muchos, el más grande especialista español en música tradicional. Lo acreditan sus trabajos y los reconocimientos obtenidos. El zamorano, director de "Alollano", presentó recientemente el quinto disco del grupo. Y ultima estudios, composiciones y la edición de su obra para piano. Su trayectoria y su labor actual quedan desveladas en la conversación.

Acaso todo comenzó por amor al arte.

- Sí. Yo creo que, en música, he hecho todo porque me gusta. Incluso los estudios realizados: Fueron para entender más de la propia música. Mi afición surgió a los 7 años, con las primeras cosas que me enseñó mi padre: a leer, dentro de unos límites, y a escribir lo que yo pensaba, para tocarlo en un laúd.

- "Alollano" ha dado 60 conciertos en cinco años. Sobre todo, en Castilla y León. Usted cree que se trata de «hacer con la canción», nada menos, «cohesión»... ¿No le acusarán de optimista?

- Es posible. Esta tierra es muy dispersa. Acudes a cantar a Avila, por ejemplo, y como si fueras a otro país. Así sucede. Cada sitio tiene su gallo que canta. Si vas, no obstante, algo haces. Pero no resulta fácil.

- Algunas canciones del repertorio del grupo, que pretende recuperar el canto colectivo, "ya se cantan por ahí". ¿Ese es su mayor éxito?

- Yo creo que sí. Si se lograra de verdad que 20 canciones entraran en la memoria de la gente de esta tierra, sería un éxito y una garantía de que esto -la canción tradicional- no va a morir del todo.

- El folclore puede degenerar en folclorismo. ¿Eso sucede...?

- Eso sucede cuando el folclore lo sacas del contexto, lo llevas a un escenario o a una plaza, y, con él, haces negocio o patria. Lo primero, con la canción tradicional, es un disparate, pero hay gente que vive, y muy bien, de eso. Allá cada uno. Pero lo segundo es como coger una canción y luchar con ella contra otra patria. O se defiende un poder. Y eso también se realiza.

- ¿La plaga de los "musicántropos" ha ido en aumento?

- Ha ido en aumento, porque la ignorancia musical también va en aumento. La gente es muy reacia a saber un poco más. Sucede en el mismo Conservatorio de Grado Superior. Qué decirte en la Universidad: con dos cursos de Solfeo puedes hacerte musicólogo.

- De los puristas, ¿"libéranos, Señor"?

- Sí, "libéranos, Señor", porque son lo más disparatado que hay y lo más anti-documento. El purismo va contra la esencia de la música tradicional, que está en constante evolución. «Díme: ¿cuál es la versión pura, la de tu abuelo o la de tu tatarabuelo?"... El purista es un ser ridículo, anti-histórico.

- ¿No hay que descartar que el folclore de mañana también hablará del cambio climático?


- Los asuntos que preocupan siempre han entrado en la gente que escribe canciones, si es sensible a lo que sucede a su alrededor. Por eso si no es el folclore, lo hará lo que hoy entendemos como canción de autor, de testimonio.

- Tradición oral. El pueblo crea y recrea. ¿El pueblo recrea más que crea?


-Recrea en un sentido: Toma lo existente y lo transforma, porque nadie inventa al cien por cien. Ni en música ni en nada. (De ahí viene el absurdo de que la SGAE defienda al autor con eso... Se defiende a sí misma. Defiende el dinero). Yo no puedo decir que soy el autor al cien por cien de lo que hago. He aprendido el 90 por ciento de quienes me han precedido.

- Si se le quita la caspa, ¿qué queda de la tradición y su cultura?

- Quedará lo esencial y lo que hoy puede sobrevivir. Si das esa cultura con caspa incluida, la dejas envejecida y en su pasado, en el que ya murió.

- ¿Para cuándo el "Cancionero de Zamora II"?


- ... Para el día de San Jamás. O, como decía el otro, para juliembre... Ando en ello, y está ahí, pero tendría que dedicarle un año entero. A lo mejor algún día lo hago.

- No tardará en aparecer un disco con su obra para piano ("Ludendo in rythmis modulatis" y una selección de "More hispano"). Y pronto aparecerán tres colecciones de composiciones suyas: sobre dulzaina, gaita de fole y flauta y tamboril.

- Sí, "Músicas nuevas para instrumentos tradicionales". Es un encargo de la Junta, en el ámbito de Interreg. He compuesto catorce melodías de dulzaina, otras tantas de gaita de fole y de gaita con tamboril. Varios intérpretes están aprendiéndolas, y los tres discos aparecerán durante este año. Pretenden renovar el repertorio que se enseña hoy en las escuelas, que es el mismo en todas. Pero dentro del estilo popular. Es un desafío, y creo que me ha salido bien.

- Usted conoció bien a Gaspar de Arabaolaza... ¡Qué injustos hemos sido con aquellos maestros de capilla!


- ¿Sabes qué pasa?... Que no dejaron familia, al menos reconocida. El músico de mayor talla del siglo XX fue, con mucho, don Gaspar, que era célebre en toda España. ¿De quién se acuerda la gente, hoy? De quienes tuvieron descendencia. En concreto, del maestro Haedo, quien realizó una buena labor de trabajo musical con la Banda y con la Real Coral, porque era muy constante. No compuso mucho. El maestro Arabaolaza tenía la carrera de Composición e Instrumentación, cursada en el Conservatorio Real de Madrid. Vino a Zamora porque era asmático. Le dijeron: «No vayas al Norte, porque te mueres en cuatro años. Vete a tierra seca». Vino aquí, aprobó la oposición y se quedó.

- Palestrina, Haendel, Vivaldi... Un gran patrimonio. La música religiosa, el canto litúrgico: ¿cambiamos riqueza por calderilla?.. ¿R. I. P.?


- Sí, hemos cambiado una cosa por otra. Y si Dios tiene buen oido, se tapará los oidos. Porque no lo soportará. Es una cosa lamentable en músicas y textos. En su mayoría... Hay gente que trabaja muy bien y acierta, pero en general es, musicalmente, tan deleznable...

- Si observa a la Iglesia de Ratzinger, ¿se hace cruces?


- Yo creo que es un paso atrás. He leído, últimamente, "Un jesuita sin papeles" (la vida de Díez Alegría). ¡Qué ejemplo de persona con libertad ante la estructura de Estado! Este hombre, Ratzinger, hizo trabajos contra la Teología de la Liberación y contra cualquier amago y atisbo de apertura en las cuestiones de moral sexual. Este hombre está de espaldas a la Historia.

- Un reciente libro recuerda sus combativas homilías, con ocasión del 1 de mayo, en San José Obrero. ¡Qué tiempos!

- Sí. Pero el autor tiene errores de bulto en la catalogación de los personajes que anduvimos en aquello. Yo fui consiliario de la HOAC, pero no el que más hizo de ello. Se trataba de Ovidio Montero, con mucho sobre todos los demás. Es el que la dejó bien plantada. El obispo me lo encargó un par de años porque no sabía qué hacer conmigo. Y lo llevé con dignidad. La prueba es que aquella gente seguimos siendo amigos. Se hizo una labor. Pero yo trabajé más en la clandestinidad dentro de la Iglesia -para renovar las mentes del clero-, más que hacia afuera. Y algunos nombres que aparecen en el libro como gente abierta y "progresista"..., son nombres -no los vamos a decir- de gente que nos buscaba las herejías para irse a chivar al obispo.

- ¿Cree que el Evangelio tiene valores válidos para este tiempo?


- Sí. Uno lee el "Sermón de la Montaña", y eso convierte en buena persona a todo aquel que lo tome en serio. El mundo sería otra cosa muy diferente. Eso tiene un valor perenne, incluso aunque no dispongamos de fe. Si posees fe en el hombre, ahí cuentas con unas pistas de conducta que no poseen caducidad. Y que son las que hacen falta, y que son las que olvida hoy la Iglesia. Habla de todo, menos de decir al creyente: «Oye, comprométete». Fíjate en los comprometidos de Vallecas. Lo tienen bien claro. Como esto existía antes por todos los lados. ¿Dónde está, ahora, ese tipo de comunidades?

- Su paso por el PSOE fue fugaz. ¿Por qué duró tan poco en ese partido?


- Porque enseguida tuve la experiencia de que me había metido en un cuerpo donde funcionaban los dogmas. Yo había escapado de dogmas y autoridad y me meto en un sitio donde, al cabo de un tiempo, me percato: «Si hay cosas que no se pueden decir y hay personas intocables». Ya me salí de otra... Como decía aquel: «Si no creo en la verdadera, cómo voy a creer en ésa». Eso no quiere decir que yo haya renunciado a una visión de la sociedad y a una amistad con la gente del PSOE. Mis mejores amigos, en el plan de la política, están ahí, "a pesar de".

- ¿Usted cree que la derecha es totalitaria y la izquierda es rencorosa?


- Yo creo que la izquierda no se ha manifestado como rencorosa. En el momento de la Transición, si hubiera sido eso, a lo mejor las cosas habrían sucedido de otra manera. En cuanto a la derecha, tiende a ser autoritaria, a no mover las cosas, a vigilar con una postura dogmática, copiada de quien piensa que tiene la verdad íntegra y que el otro no. Pero no es así todo el personal. Existe gente de derechas de una rectitud, una honradez y una visión conservadora de la sociedad que merecería estar en lucha con la buena izquierda, y alternando, porque así la sociedad tiraría por donde tiene que tirar.

- ¿El patriotismo es cosa vieja?

- El patriotismo es algo que me suena mal. La palabra resulta excluyente del que no es de aquí. Yo creo que la patria es el mundo. Hay que estar dispuestos a compartir nuestro lugar de nacimiento para comunicar, en lo que quieran, nuestra riqueza a los que vienen de otro lado. Y para aceptarles. La península Ibérica lleva 3 ó 4 milenios de mixturas.

- Si se ha leído un poco, ¿las alianzas entre culturas es cosa nueva?


- ¡Qué va! Aquí se habla de las tres Culturas en una época de oro: con cristianos, judíos y árabes. Existía una convivencia.

- Dé una razón que "justifique" el victimismo zamorano.


- Padece el victimismo el que se lamenta en lugar de hacer. Yo nunca he tenido conciencia de víctima. Porque todo lo hecho ha tenido valor del puente de Villagodio para allá. Pero tiene que ser de un valor que no sea zamoranista para que obtenga eco fuera. Y si te dedicas a lamentarte en lugar de realizar lo que está en tu mano para que esto tenga vida...

- Zamora: ¿la cuestión es sobrevivir?


- Al paso que vamos..., llegaremos a un estado en que esto se va a agotar. Hace 20 ó 25 años daba gusto ir a los pueblos. Ibas por una calle y veías veinte personas, más o menos mayores. Ahora recorres un pueblo entero y, a veces, no encuentras ni gallinas. Ni pájaros. Es una soledad, casi total, que te da un poco de miedo.

- ¿Está seguro que las jotas de Castilla y León tienen mayor riqueza y fuerza que las aragonesas?

- Seguro. Pero la jota aragonesa tiene más vitalidad, porque está identificada con una tierra.

- La canción sirve, entre otras cosas, para unir. ¿Y los himnos, que tantos enardecimientos provocan...?


-Los himnos son horteras en la música y en la letra... Todo eso siempre es una especie de "ponte en pie de guerra". Yo detesto los himnos. Y me gustan algunas músicas, pero la mayor parte de ellas tienen esa servidumbre a lo militar.

- Hay muchas canciones que son viajeras. ¿Por qué no lo admite el localismo ciego, de aquí y de allá?

- Porque hay anteojeras puestas y se piensa "viva mi pueblo, que es lo mejor".

- Imagínese que, dentro de mucho, muere...y resulta que sí, que existe Dios. Y se encuentra de cara con El. Imagínese...


- No tendría miedo. Creo que mantengo los mismos criterios de vida que siempre me han orientado. Me considero una persona que ha hecho todo lo que ha podido por mejorar a su alrededor las cosas en cada momento. Si existe, como eso es lo que parece que vino a decir el que se dijo su Hijo, pues muy bien. No tengo miedo... Tendría miedo a llegar a la muerte por un camino penoso de una enfermedad larga y muy dolorosa, como he visto a mi alrededor. Yo espero que sea de otra manera.